Las fuerzas de Estados Unidos en Oriente Próximo llevaron a cabo cinco nuevos ataques contra objetivos del Estado Islámico (ISIS) en Siria entre el 27 de enero y el 2 de febrero, como parte de una operación de represalia por un atentado ocurrido en diciembre que dejó tres estadounidenses muertos, informó este miércoles el Comando Central estadounidense (CentCom).
De acuerdo con un comunicado difundido en redes sociales, los bombardeos impactaron un centro de comunicaciones, un núcleo logístico y un almacén de armamento que contenía alrededor de 50 municiones de precisión, además de otros objetivos vinculados a la estructura operativa del grupo yihadista.
El comandante del CentCom, almirante Brad Cooper, afirmó que estas acciones reflejan la “determinación continua” de Estados Unidos para impedir el resurgimiento del Estado Islámico en Siria. “En coordinación con las fuerzas de la coalición, trabajamos para infligir una derrota duradera al ISIS y contribuir a la seguridad de la región y del mundo”, señaló.
Los ataques forman parte de la denominada Operación Golpe de Halcón, lanzada en respuesta a una emboscada perpetrada por el Estado Islámico el pasado 13 de diciembre en Palmira, en el centro de Siria. En ese atentado murieron dos soldados estadounidenses y un intérprete civil, todos de nacionalidad estadounidense, cuando se dirigían a una reunión con un líder local.
Según el Comando Central, tras casi dos meses de operaciones, más de 50 integrantes del ISIS han muerto o han sido capturados. Entre ellos se encuentra Bilal Hasan al Yasim, identificado como un “líder terrorista” con vínculos directos con el autor del atentado de diciembre.
Estados Unidos mantiene cerca de mil soldados desplegados en Siria como parte de la coalición internacional contra el Estado Islámico, con el objetivo de evitar que la organización recupere el control territorial que tuvo en el pasado en Siria e Irak.
El atentado en Palmira ocurrió un mes después de una reunión en la Casa Blanca entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y el dirigente sirio Ahmed al Shara. Tras ese encuentro, Damasco anunció un acuerdo de cooperación política para integrarse a la coalición encabezada por Estados Unidos contra el ISIS.
Washington mantiene presencia militar en el noreste de Siria desde hace una década, apoyando a fuerzas kurdas locales y participando en operaciones aéreas y terrestres contra el grupo yihadista. En paralelo, el Ministerio del Interior sirio lanzó recientemente una campaña nacional contra células del Estado Islámico, que derivó en la detención de más de 70 sospechosos.





